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Costa Rica

Carta a los Diputados acerca de la instalacin de la ILEA

Fecha de publicación: 4 octubre, 2003

Carta abierta a los Diputados de la Nacin a propsito de la Instalacin de la Academia Internacional para el Cumplimiento de la Ley en Costa Rica.

Respetados legisladores, encargados de la discusin del proyecto para la fundacin de una academia policial internacional con sede en Costa Rica:

El pueblo costarricense no atraviesa por un perodo ordinario de su historia sino por uno particularmente intenso y peligroso. En el milenio que comienza, se le plantea a los pueblos dbiles del mundo, la gigantesca tarea de impedir que sus atributos de dominio nacional, sean transferidos a fuerzas polticas y econmicas supranacionales, tales como empresas transnacionales o grandes potencias.

Lo primero que tenemos que aceptar, a fin de no cometer errores irreversibles, es que esas fuerzas internacionales poseen una clara visin de s mismas. Con la mayor nitidez han dicho y escrito en numerosos documentos, que su propsito es confirmar su podero en escala mundial en la centuria que recin se inicia. Eso significa que estn dispuestas a controlarlo todo y a ponerlo todo al servicio de sus intereses nacionales: comercio, ciencia y tecnologa de punta, agricultura, agroqumicos y semillas, produccin masiva de manufacturas, medicamentos, invenciones y patentes, armamentos sofisticados, telecomunicaciones, petrleo y energa.

Toda su proyeccin internacional est condicionada a esta visin del mundo. El plan para la instauracin de la Academia policial que se pretende ejecutar en Costa Rica, no puede ser separado de ella. Al gobierno estadounidense le interesa ejercer un control estrecho sobre Latinoamrica, por lo que este proyecto no es ni inocente ni aislado. Sus principales tericos militares, como el General Pace, Jefe del Comando Sur, han explicado ante sus senadores y representantes, que sus relaciones con ejrcitos y entidades civiles de Amrica Latina, tienen como objetivos consolidar su concepto de la seguridad nacional.

Los ms altos representantes de la poltica estadounidense han dicho sin ambages, que los Estados Unidos no pueden permitirse la menor debilidad en las reas sensibles de la economa y la poltica mundiales, que pongan en juego los fundamentos de la seguridad nacional, dentro del que involucran su visin estratgica del mundo. En ella, Amrica Latina es considerada como un punto neurlgico. El General Pace expres recientemente en una alocucin ante el Senado lo siguiente: ms del 39% de nuestro comercio se realiza dentro del hemisferio occidental. Adems, 49 centavos de cada dlar gastado en Amrica Latina, se utiliza en bienes y servicios importados de Estados Unidos. Amrica Latina y el Caribe, suministran ms petrleo a Estados Unidos que todos los pases de Oriente Medio.

Nada le preocupa ms a la mayor potencia de la historia, que los actos de resistencia o rebelda de las naciones. Entendemos por estos actos todos los gestos de independencia y dignidad nacionales, que busquen preservar el derecho a definir el rumbo de nuestros pases en beneficio de los pueblos. No son ni siquiera necesarios actos de hostilidad o de abierto enfrentamiento por parte de un Estado. A los Estados Unidos le irritan sobremanera la posiciones nacionalistas o la defensa firme de los intereses nacionales, tal como ha ocurrido recientemente en la Cumbre de la OMC en Cancn. En muchos casos, sus intereses geopolticos han dado lugar a intervenciones militares, como ocurri en Granada, Panam, Bosnia, Somalia, Afganistn e Irak.

Hay casos en que es mejor para los Estados Unidos trabajar con tiempo y asegurarse su influencia sobre los Estados, por otros medios. Para eso necesitan incrementar el trabajo ideolgico, es decir, ganar la voluntad y la conciencia de los lderes y eventuales dirigentes sociales. Como lo ha expresado paladinamente el citado Jefe del Comando Sur de los EEUU, General Pace, la formacin y el entrenamiento militar internacional proporcionan oportunidades de formacin profesional para militares Y CANDIDATOS CIVILES seleccionados cuidadosamente Estos programas suministran fondos a los militares y el personal civil de nuestras Naciones Asociadas para asistir a cursos de formacin profesional en las instituciones militares de EEUU. Por solo un modesto coste, contina diciendo el General Pace, estos programas son valiosas inversiones ya que muchos de los estudiantes continan la carrera hasta llegar altos cuadros dirigentes en sus respectivas instituciones militares Y GUBERNAMENTALES (Las maysculas son nuestras). La afirmacin es esclarecedora. En pocas palabras, necesitan que todos los encargados de asuntos policiales, as como jueces, administradores y encargados de programas de seguridad y combate a la delincuencia, respondan a la filosofa de sus fuerzas militares. Estos funcionarios, son literalmente incubados para que, llegado el momento en que ejerzan poder en sus pases, respondan a sus cadenas de mando.

No importa si la academia que se pretende aprobar tenga o no, expresamente, el carcter de una escuela militar con armamentos y polgonos de tiro. Recordemos que en Amrica Latina los ejrcitos propiamente dichos, solo han aparecido para realizar las acciones de choque tales como golpes militares, contencin violenta de manifestaciones de masas y aseguramiento territorial y estatal. El trabajo de represin selectiva y profunda, el espionaje poltico y social de las organizaciones cvicas, parlamentos, partidos o sindicatos, las intervenciones telefnicas o la elaboracin de listas negras hasta llegar a los peores mtodos de interrogatorio y tortura, ha sido tarea de las fuerzas policiales. En Latinoamrica, ejrcitos y policas han constituido una sola e indisoluble unidad del militarismo y la represin continental.

Por otro lado, el gobierno estadounidense, proponente e impulsor de la Academia, tiene muy pocos atributos para pregonar respeto a los derechos humanos y aplicar las leyes penales internacionales. Mientras Costa Rica ha suscrito todos los tratados mundiales sobre derechos humanos, los EEUU no han suscrito ninguno; los EEUU no solo se han negado a firmar el Tratado sobre la Corte Penal Internacional sino que la han boicoteado sistemticamente.

Por qu entonces una academia como esta en Costa Rica? Qu atributos tiene nuestro pequeo pas para convertirse en la sede de un eslabn del proyecto geopoltico de los Estados Unidos en Amrica Latina? Por qu razn aceptaramos ser involucrados en la guerra que los EEUU llevan a cabo en Colombia? Respondemos: somos un pas con hondas tradiciones democrticas y un gran prestigio de pueblo amante de la paz y espritu antimilitarista. Evidentemente no tiene el mismo efecto poltico y publicitario para los militares estadounidenses, impulsar su proyecto ideolgico expansionista y militarista desde una democracia de papel como El Salvador, Guatemala o Per, que desde Costa Rica.

Por eso, respetados seores diputados, aceptar la Academia, es entregarle a una causa ajena a nuestros valores y tradiciones, a un plan que condena la conciencia democrtica mundial, una parte muy importante y decisiva de nuestra Patria. Votar por su instalacin, es hacer de Costa Rica un eslabn de un plan diseado por los mismos estrategas y extremistas que planean y ejecutan guerras de agresin. Para ellos Costa Rica no constituye una nacin independiente y soberana sino una pieza ms de su complejo ajedrez poltico militar. Y es nuestra Asamblea, representada por Ustedes seores diputados, la que le otorgara a la susodicha academia una inslita estructura extraterritorial y el carcter de un tratado internacional.

Por eso seores diputados, consciente de la inmensa responsabilidad que pesa sobre todos Ustedes, respetuosamente los conmino a votar en contra.

  • Abogado, economista y ex diputado de Costa Rica
Última modificación: 4 de octubre de 2003 a las 06:17
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